UNAS PALABRAS DE NUESTRO DIRECTOR EJECUTIVO
Un fragmento de un informe de la fundación sobre la campaña de recaudación de fondos.
1. LECCIONES APRENDIDAS.
Youth on Record estaba en sus inicios cuando emprendimos una campaña de recaudación de fondos. Estábamos a punto de cerrar nuestras puertas y sabíamos que debíamos tomar una decisión audaz para obtener el impulso y el apoyo necesarios para consolidar nuestra organización. Contábamos con una visión sólida e inspiradora, y un equipo talentoso y apasionado —aunque pequeño y con recursos limitados— de activistas comunitarios y artistas, impulsados por el deseo de crear el primer Youth Media Studio del país, que, a su vez, se convertiría en un centro de inspiración para la música y la educación superior durante muchos años.
Así que, en 2012, nos lanzamos de cabeza a un mundo que ninguno de nosotros conocía. ¡Una campaña de recaudación de fondos!
Nuestra colaboración con la Autoridad de Vivienda de Denver y su inversión en nuestro Estudio de Medios Juveniles nos impulsaron a toda máquina. Una vez asegurada esa colaboración, comenzamos a convencer poco a poco a la gente de que no estábamos locos (bueno, quizás un poco) y de que podríamos tener entre manos un proyecto viable.
Mucha gente —“expertos” en campañas de recaudación de fondos, profesionales de organizaciones sin ánimo de lucro, posibles inversores y otros— nos dijo que éramos demasiado jóvenes e inexpertos para completar con éxito una campaña de recaudación de fondos de 2 millones de dólares.
Pero esa es la clave de Youth on Record. No hacemos este trabajo porque sea fácil. Elegimos hacerlo porque es lo correcto y porque somos las personas indicadas para hacerlo.
Si hubiéramos hecho caso a todos los consejos que nos decían que detuviéramos la campaña hasta que tuviéramos la capacidad para llevarla a cabo, no estaría aquí sentado, ahora mismo, escribiendo este informe de subvención en nuestro Estudio de Medios Juveniles ya terminado , mientras 60 estudiantes y miembros de la comunidad aprenden de los mejores músicos de la ciudad.
En nuestro caso, seguir las "mejores prácticas" habría entorpecido el avance de nuestro proyecto.
En resumen, supongo que la lección más valiosa que aprendimos es que un grupo de personas apasionadas realmente puede generar cambios, siempre y cuando estén comprometidas con el trabajo, tengan fe las unas en las otras y en una visión compartida, trabajen muchísimo y se nieguen a aceptar un "no" por respuesta.